Un viaje para los amantes de la velocidad

Un viaje para los amantes de la velocidad

En todo el mundo existen cientos de circuitos de velocidad que hacen las delicias de quienes tienen la oportunidad de poder rodar en ellos. Una ilusión y un sueño que no siempre es fácil de lograr y es que poder abrir un circuito requiere una gran inversión de dinero para poner a punto y listos para funcionar la ingente cantidad de servicios que son necesarios para poder garantizar la seguridad de los que pisen el asfalto. Desde puestos de comisarios a la apertura del centro médico o la existencia de ambulancias y bomberos, pasando por la sala de cronometraje o el control del circuito cerrado de televisión. Todo ello es primordial para garantizar una total seguridad en la instalación, es por ello por lo que cuando podemos acelerar y disfrutar de una pista, debemos de hacerlo sabiendo que somos unos afortunados y que no mucha gente en el mundo puede hacerlo. Es por todo ello por lo que a continuación os queremos proponer un viaje por algunos de los circuitos más míticos de los diferentes calendarios de certámenes mundiales en los que sí que podéis rodar con vuestros coches.

Comenzamos este viaje por la catedral de la velocidad, por el infierno verde y donde un piloto amateur se convierte en piloto profesional. Nürburgring Nordschleife es la variante más larga y peligrosa del trazado alemán y donde todas las marcas del mundo se dan cita para intentar, año tras año, seguir ostentando el récord de ser el más veloz en el infierno verde. Desde el pasado mes de junio, el Porsche 919 Hybrid EVO, a los mandos de Timo Bernhard, batió, por enésima vez, el récord del trazado con un crono increíble de 5:19.55 en el que completó los más de 20 kilómetros de cuerda que tiene este circuito. Pero Nordschleife no solo está abierto para los profesionales, también para todo aquel que quiera rodar en él y es que, con pagar una pequeña entrada, nosotros también podremos sentirnos pilotos de verdad. Sin duda, una gran experiencia que Transportes Cars nos pone mucho más fácil, y es que ellos se encargan de hacer portes de vehículos por toda Europa, por lo que si no queremos conducir hasta Alemania, con una simple llamada ellos nos pueden acercar nuestro coche al trazado.

Pero no solo Nürburgring es un circuito que podamos rodar cuando nos apetezca. Otro ejemplo de este tipo de trazados lo encontramos en Monte Carlo y es que si nos desplazamos hasta el principado nos podremos sentir como el mítico Juan Manuel Fangio o como Ayrton Senna y es que el trazado de Fórmula 1 es urbano, por lo que todos nosotros podemos rodar en él con nuestros vehículos, eso sí, respetando las normas y las señales de circulación. Mónaco es una ciudad que vive por y para la Fórmula 1, de ahí que no es de extrañar que muchos de los vehículos que nos encontremos estén realizando el mismo trazado que el del gran premio para saber lo que se siente al rodar entre guardarrailes.

Otros trazados más cercanos a nosotros y también conocidos por todos, incluida la categoría reina del automovilismo nos abren sus puertas a poder rodar con nuestros coches durante una serie de jornadas que ellos denominan tandas y en las que con un simple casco y abonando una pequeña entrada, nos abrirán el paso a rodar durante todo el día en circuitos como el de Barcelona Catalunya o el del Jarama en Madrid, así como en la catedral del motociclismo mundial, el circuito Ángel Nieto de Jerez.

Otros circuitos que forman parte de la historia

A la hora de emprender un viaje siempre podemos optar por ir a los circuitos que están abiertos en la actualidad o a los que formaron parte de la historia. En este campo, en el de la historia, se nos vienen a la mente varios lugares únicos, desde el Autódromo de Terramar, donde se disputó el Gran Premio de España en 1923 y que está situado en Barcelona al trazado urbano de Pedralbes, también en la ciudad condal o el circuito de A Pousa, creado por el pionero del automovilismo ourensano, Don Estanislao Reverter. Asimismo, fuera de nuestras fronteras, en Italia contamos con el óvalo que Fiat tenía construido en la azotea de su fábrica y donde probaba los coches antes de sacarlos al mercado.

Deja un comentario