Alcalá y su dulce tesoro gastronómico

Alcalá y su dulce tesoro gastronómico

Alcalá de Guadaira cuenta con muchos atractivos, entre ellas las míticas Tortas de Alcalá. Los productos de estas tortas tradicionales como lacentenaria.es creen que realmente este es un producto especial y único, que puede presumir de tener una gran calidad y que todos los que la prueban quedan encantados. Ello incluso llevó a que incluso se hayan planteado campañas promocionales para que este dulce se conozca en todo el planeta.

Esto no es que fuese una idea, pues empezaron a dar pasos convencidos de sus posibilidades, para los que se creo una Asociación de Productores que ha logrado agrupar a varias pastelerías y obradores de la localidad sevillana. Esto les permitió ser calificados como marca colectiva que puede ya verse en sus envases y que deja claro que los que buscan las verdaderas Tortas de Alcalá hechas de forma artesanal tienen unas que inspiran la total confianza que los consumidores necesitan.

Se realizó una campaña promocional de cara a que se conociera, mediante las redes sociales, publicidad tradicional y usando hasta el empaquetado. Además no ha dudado ante estar en multitud de ferias de gastronomía, haciendo presentaciones ante asociaciones de hosteleros sevillanos.

¿Qué son las Tortas de Alcalá?

Estas tortas son un producto de lo más singular que es distintos del concepto de toda la vida en las tortas. El gran secreto está en lo fina que es la masa con la que se hornea. Tiene que ser lo más fina que sea posible, para que después del paso por el horno cuenten con una textura crujiente.

Una de las claves de la personalidad fuerte que tiene este famoso dulce es que se consume de manera realmente singular. No se comen de una en una, se hace por docenas y no se comen en solitario. Lo que se hace es básicamente abrir una docena y colocarse en el centro de la mesa. Cada persona parte trozos y se los lleva a la boca. Un tipo de dulce de esa lema tan mítico como son los almuerzos camperos.

Al ser tan peculiar, los productores tuvieron a bien plantearse la venta de un producto, que se ha asociado durante años y años a las sobremesas de los restaurantes y bares, así como a las reuniones de amigos o al consumo de la “copa larga”.

Muchos dicen que un buen gin tonic debe ser el perfecto acompañante de estas rotas. Eso hizo que cuando se presentó la marca colectiva que se hizo de tortas en Alcalá, se procedió a realizar una maridaje con la ginebra que también se produce en la localidad. Hay producto es que dicen que en vez de frutos secos con las copas, pero mejor unas buenas tortas.

Otro de los planteamientos que ha ido ganando adeptos, es que se habla de que tiene que ser un producto de los denominados “gourmet”, pues es lo que más concuerda con el refinamiento y lo artesanal que es a la hora de producirse.  Desde luego que, en este último sentido, lo es con total garantía.

La masa de gran finura que es patrimonio de ellas, no es posible hacerlo mediante maquinaria, pues debe ser extendida con las manos sobre un “lecho” de ajonjolí y azúcar, acompañado de una técnica de gran precisión par que no se rompan.

Además de los ingredientes mencionados, podemos citar la harina, canela, manteca de cerdo, ralladura de limón, clavo o malatauva. Todos ellos lo que logran es un conjunto en el que se tienen muchos matices, tanto a nivel de gusto como de olor.

En cuanto a las necesidades artesanales de la producción y la producción en obradores y confiterías, por su necesidad artesanal, esto ha complicado la labor de una producción a grandes escalas. Aquí es donde debe darse en el futuro una estrategia nueva de cara a unir a los productores y una cooperación que sea realmente eficaz y que se base en una confianza entre las propias empresas.

La Torta de Alcalá es un interesante producto, pero también un interesante caso de unión entre las confiterías y hornos, cara a defender lo útil que puede ser una unión para poder obtener beneficios, tanto para todos los locales, como para una población.

Este tipo de uniones debe servir de ejemplo para muchos productos que tenemos en España y que pueden merecer mucho la pena, pero que siguen en el anonimato regional por esta falta de decisión a la hora de que se conviertan en productos más conocidos por público de fuera de sus localidades o regiones.

Desde aquí, nuestro deseo para que con estas iniciativas la Torta de Alcalá sea más y más conocida, lo merece.

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