Éxodo hacia las ciudades dormitorio

Éxodo hacia las ciudades dormitorio

A nadie le sorprende el hecho de que el lugar de trabajo condiciona nuestras vidas desde un punto de vista general. Y lo hace porque, habitualmente, solemos vivir en un radio de unos 30 kilómetros con respecto al trabajo en el que nos desempeñamos. Si trabajamos en Madrid, por poner un ejemplo, pero no nos gusta esta ciudad, no vamos a tener más remedio que vivir al menos cerca de ella. Desde luego, no hay alternativa. Pero sí que se pueden buscar fórmulas para vivir exactamente de la manera en la que siempre hemos soñado.