Adiós a los tacones de aguja

Adiós a los tacones de aguja

Odio los tacones. Es la verdad, no los soporto. Hubo una época, allá por mis 23 años, en la que casi me acostumbro a llevarlos pero gracias a los dioses del Olimpo algo hizo “click” en mi cabeza y la neurona que estaba rebotando de un lado a otro me dijo: ¡Basta ya!, ya le hice caso. Los tacones no sólo te hacen daño en el momento, te dejan los pies destrozados y ni siquiera las compeed pueden ayudarte. La realidad es que usar tacones a diario puede pasarte factura y no entiendo qué manía tenemos con seguir usándolos una y otra vez.

Leí que los tacones son un invento de un hombre, pero según Wikipedia su uso se remonta al siglo XV cuando el uso de los estribos en el manejo de caballerizas hacía necesario que el pie encajara en el estribo durante las maniobras con caballos, este es el fundamento de las botas de cowboy actuales. En algunos dibujos de Leonardo Da Vinci aparecen ilustraciones de zapatos de tacón alto relacionados con el manejo de caballos. Sea como fuere, la realidad es que ahora se les da un uso muy diferente y yo no termino de comprenderlo.

“Estilizan” dicen unas, “nos hacen más altas y esbeltas” dicen otras, y los médicos añaden: provocan lesiones, mala postura, llagas, dolores plantares, etc. Veamos algunos de esos efectos secundarios:

  • Dedos en martillo: afección en la que un dedo del pie se dobla hacia abajo como si fuera una garra.
  • Juanetes: dolorosas protuberancias que aparecen en la base de la articulación del dedo gordo del pie.
  • Metatarsalgia: es el dolor e inflamación de la parte delantera del pie.
  • Lesiones en los tendones: también se inflaman y generan mucho dolor.
  • Caídas o incluso roturas: ya que el equilibrio está alterado.
  • Lesiones en rodillas: se presenta más riesgo de padecer artrosis (desgaste de la articulación) y artritis (inflamación articular) de manera prematura, debido  a la excesiva presión  que debe soportar esta articulación.
  • Dolor de espalda: se produce una mala alineación de las caderas y también de la columna, causando dolores a nivel de la espalda.
  • Dolor muscular: al estar el talón elevado los músculos de la pierna se contraen (endurecen) y producen mucho malestar.

El problema es que en este mundo nos movemos un poco lo que vemos, por lo que queremos imitar, por lo que es tendencia, y ahora mismo cualquier celebritie que se precie prefiere subirse en unos zapatos de tacón para salir a pasear al perro antes de que la pillen desaliñada por la calle y la saquen en el programa o la revista de turno con esas “pintas”. Por eso, desde aquí, mi gran aplauso a Toñi Moreno, quien ha conseguido hacer de las zapatillas su sello de identidad.

Zapatos elegantes sin tacón

Y es que no debemos olvidar que también existen los zapatos elegantes, perfectos para casi cualquier evento, y con un tacón cómodo o inexistente. Normalmente yo me decanto por marcas como Fluchos o Hispanitas, que cuentan con colecciones magníficas donde el tacón no es la seña de identidad. En Calzados Luz cuentan con fantásticas colecciones de Hispanitas online, echadles un ojo y veréis que tienen zapatillas y zapatos perfectos para cualquier ocasión, tanto con tacón ancho que no daña nuestra espalda como con cuña e incluso zapatillas de estilo deportivo.

Por ejemplo, yo soy de las que piensa que a una boda en verano se puede ir con unas bonitas sandalias “brilli, brilli” sin tacón, o incluso con unas bonitas sabrinas. Y, del mismo modo, creo que ir al trabajo con unas zapatillas elegantes (no deportivas) puede ser igual de genial que hacerlo en tacón de aguja, sólo que mucho más cómodo.

No obstante, hay tacones que sí podemos llevar, o más bien pueden llevar las demás porque yo me niego en rotundo, y que no dañan nuestros pies.

  • Tazón ancho, con una buena base que permita apoyar todo el pie y descansar el peso del tronco.
  • Cuñas o plataformas que permiten apoyar toda la suela plantar.
  • Si no tienes más remedio que usar tacón de aguja, utiliza una buena plantilla debajo de la parte delantera de tu planta del pie para amortiguar el peso del cuerpo.

Y hagas, lo que hagas, sigue estos consejos:

  1. Inspección frecuente de los pies, incluida la zona entre los dedos.
  2. Lavado diario, secándolos con cuidado. Que la temperatura no sea superior a 37 grados, ya que a veces la sensibilidad no es buena y se pueden provocar quemaduras.
  3. No usar productos químicos ni apósitos para eliminar callos.
  4. Usar aceites y cremas lubricantes para la piel seca, excepto en la zona de los dedos.
  5. Cortar las uñas en línea recta.
  6. Los callos deben ser eliminados por profesionales sanitarios, por podólogos. Es necesario que un podólogo revise al menos una vez al año los pies. Y si aparece una ampolla, corte, rasguño o llaga, lo mejor es acudir al médico.
  7. Los jóvenes deben tener cuidado en los lugares públicos que frecuentan como gimnasios o piscinas, ya que es fácil el contagio de hongos o verrugas. También deben vigilar las uñas, ya que en esa edad es cuando hay más casos de uñas encarnadas, porque asumen su autocuidado y pueden hacer un mal corte de uñas.
  8. Los adultos han de alternar frecuentemente el calzado e hidratase la piel con productos específicos para el pie.
  9. Los más mayores deben lavarse cada día los pies con agua tibia y un jabón emoliente y antiséptico. No cortar las durezas o callosidades, tener hábitos saludables como realizar una nutrición adecuada e intentar caminar cada día con el calzado adecuado.

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